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Vitruvio: Libro Tercero

Los Diez Libros de Arquitectura

Introducción

Apolo de Delfos manifesto, por medio de los oraculos de la Pitonisa, que Socrates era el mas sabio de todos los hombres. Socrates permanece en el recuerdo por sus opiniones prudentes y llenas de sabiduria; afirmaba que era muy conveniente que el corazon del hombre estuviera abierto de par en par, para no mantener ocultos sus pensamientos ni sentimientos, sino patentes a la consideracion de todo el mundo. ¡Ojala la naturaleza, siguiendo su opinion, hubiera determinado manifestarse con claridad en todos sus aspectos! Si fuera asi se percibirian muy de cerca las cualidades y defectos de los humanos, e incluso las ciencias especulativas, sometidas a la consideracion de ojos ajenos, quedarian avaladas con criticas contundentes que añadirian una extraordinaria y solida autoridad y competencia a los sabios y a los hombres doctos. Mas como no es asi, sino que todo ha quedado fijado como la Naturaleza ha querido, nos e sigue que los hombres sean capaces de juzgar, en su autentica realidad, los conocimientos de los artistas, profundamente ocultos en su interior. Incluso los mismos artifices ofrecerian toda su capacidad, aunque no fueran ricos pero si conocieran su oficio basado en una larga experiencia o bien, preparados con la elocuencia y la ciencia del foro, pudieran alcanzar la autoridad de tales conocimientos por su destreza, con el fin de que los demas dieramos credito a la capacidad que profesan.
Podemos constatarlo en los antiguos escultores y pintores, pues lo que poseian reconocidos meritos y estimacion han permanecido en el recuerdo perenne para toda la posteridad, como son Miron, Policleto, Fidias, Lisipo y otros muchos que alcanzaron la gloria gracias a su habilidad artistica.
Lograron la fama porque sus trabajos tenian como destinatarios a reyes, nobles ciudadanos o a importantes ciudades. Pero, quienes con similar aficcion, ingenio y habilidad realizaron obras perfectas y extraordinarias, tanto para sus conciudadanos como para los que poseian escasos medios economicos, no llegaron nunca a alcanzar ningun reconocimiento, pues fueron burlados por la Fortuna. Y no es que sus obras carecieran de merito, de destreza y talento, como sucedio con el ateniense Hegias, Quion de Corinto, Miagro de Focea, Farax de Efeso, Boedas de Bizancio, y otros muchos. Exactamente lo mismo sucedio con pintores como Aristomenes de Taso, Policles y Androcides de Cicio, Theon de Magnesia, y otros muchos pintores a quienes no les falto ni habilidad, ni talento, ni arte, pero o bien por la escasez de su patrimonio familiar, o bien por su mala suerte, o bien porque fueron superados en sus pretensiones, en competencia con sus rivales, quienes resultaron ser un serio obstaculo a sus merecimientos. No debe ser motivo de admiracion, sino de autentica indignacion el que permanezcan en la oscuridad los meritos de su produccion artistica, precisamente por falta de una justa valoracion de sus obras; sobre todo debemos indignarnos cuando observamos que en actos sociales con frecuencia se desvirtua su justa consideracion y cotizacion, mediante falsos asentimientos. Por tanto, como era del agrado de Socrates, si los sentimientos, opiniones y conocimientos cientificos se hicieran prosperar mediante enseñanzas practicas, serian claros y transparentes y no prevaleceria ni la influencia ni la parcialidad; y si algunos alcanzaran la cima de la ciencia mediante verdaderos y autenticos esfuerzos, espontaneamente a ellos se les encargarian los trabajos. Ya que tales hechos ni son patentes ni visibles, como pensamos que convenia, observo que los ignorantes superan a los sabios por tener mas influencia y pienso que no se debe competir con los ignorantes en sus pretensiones. Por ello, pasare a mostrar las cualidades de nuestros conocimientos, mediante la publicacion de estas normas.
Asi pues ¡Oh Emperador!, te explique y te expuse ya, en el primer libro, las condiciones de la arquitectura, las cualidades y las enseñanzas practicas propias del arquitecto que el mismo debe potenciar. Deje claro por que el arquitecto debe ser experto en tales enseñanzas; dibidi en partes las normas de la arquitectura y las delimite con sus propias definiciones. Como era importante y necesario, expuse con razonamientos todo el tema de la fundacion de las ciudades, la manera de seleccionar los lugares mas favorables, desarrolle la cuestion de los vientos, su numero y la procedencia de cada uno de ellos, plasmandolos en unos graficos; di por terminado el primer libro, mostrando la ubicacion de plazas y barrios, con el fin de mejorar su distribucion urbanistica dentro de las murallas, sus propiedades y sus cualidades naturales para la construccion. Ahora, en el libro tercero, paso a describir los templos de los dioses inmortales y los ire explicando integramente, con todo detalle, como sea necesario.


Capitulo 1. Origen de las medidas del templo

La disposicion de los templos depende de la simetria, cuyas normas deben observar escrupulosamente los arquitectos. La simetria tiene su origen en la proporcion, que en griego se denomina analogia. La proporcion se define como la conveniencia de medidas a partir de un modulo constante y calculado y la correspondencia de los miembros o partes de una obra y de toda la obra en su conjunto. Es imposible que un templo posea una correcta disposicion si carece de simetria y de proporcion, como sucede con los miembros o partes del cuerpo de un hombre bien formado. El cuerpo humano lo formo la naturaleza de tal manera que el rostro, desde la barbilla hasta la parte mas alta de la frente, donde estan las raices del pelo, mida una decima parte de su altura total. La palma de la mano, desde la muñeca hasta el extremo del dedo medio, mide exactamente lo mismo; la cabeza, desde la barbilla hasta su coronilla, mide una octava parte de todo el cuerpo; una sexta parte mide desde el externon hasta las raices del pelo y desde la parte media del pecho hasta la coronilla, una cuarta parte. Desde el menton hasta la base de la nariz, mide una tercera parte y desde las cejas hasta las raices del pelo, la frente mide igualmente otra tercera parte. Si nos referios al pie, equivale a una sexta parte de la altura del cuerpo; el codo, una cuarta parte, y el pecho equivale igualmente a una cuarta parte. Los restantes miembros guardan tambien una proporcion de simetria, de la que se sirvieron los antiguos pintores y escultores famosos, alcanzando una extraordinaria consideracion y fama.
Exactamente de igaul manera, las partes de los templos deben guardar una proporcion de simetria perfectamente apropiada de cada una de ellas respecto al conjunto total en su completa dimension. El ombligo es el punto central natural del cuerpo humano. En efecto, si se coloca un hombre boca arriba, con sus manos y sus pies estirados, situando el centro del compas en su ombligo y trazando una circunferencia, esta tocaria la punta de ambas manos y los dedos de los pies. La figura circular trazada sobre el cuerpo humano nos posibilita el lograr tambien un cuadrado: si se mide desde la planta de los pies hasta la coroilla, la medida resultante sera la misma que se da entre las puntas de los dedos con los brazos extendidos; exactamente su anchura mide lo mismo que su altura, como los cuadrados que trazamos con la escuadra. Por tanto, si la naturaleza ha formado el cuerpo humano de modo que sus miembros guardan una exacta proporcion respecto a todo el cuerpo, los antiguos fijaron tambien esta relacion en la realizacion completa de sus obras, donde cada una de sus partes guarda una exacta y puntual proporcion respecto a la forma total de su obra. Dejaron constancia de la proporcion de las medidas en todas sus obras, pero sobre todo las tuvieron en cuenta en la construccion de los templos de los dioses, que son un claro reflejo para la posteridad de sus aciertos y logros, como tambien de sus descuidos y negligencias.
Igualmente a partir de otros miembros del cuerpo, concluyeron el calculo de las distintas medidas que son precisas en cualquier construccion, como son el dedo, el palmo, el pie y el codo, y las fueron distribuyendo en un computo perfecto, que en griego se llama teleo. Los autores antiguos fijaron un numero perfecto, que es el llamado diez, pues es el numero total de los dedos de la mano; a partir del palmo, descubrieron el pie. A Platon le parecio perfecto el numero diez, ya que sumando cada una de las sustancias individuales - monadas-, se obtiene la decena (es decir el numero diez es el total de sumar 1+2+3+4). Si alcanzamos el numero once y el numero doce, como sobrepasan el numero diez, no pueden ser numeros perfectos y ningun numero sera perfecto hasta que alcancemos la segunda decena; en efecto, cada uno de estos numeros son sustancias individuales, son como partes o fracciones de la decena. Los matematicos, por el contrario, afirmaron que el numero perfecto es el numero seis, pues posee unas divisiones que suman seis, de la siguiente manera: la sexta parte, es el uno; la tercera parte, es el dos, la mitad del seis, es el tres; dos terceras partes componen el numero cuatro, en griego dimoeron; cinco partes del numero seis -pentemoeron-, es el numero cinco; y el numero perfecto y final ephectum; formaremos el numero ocho sumando seis mas una tercera parte, que en latin se llama terciarium y en griego epiritos; añadiendo al numero seis su mitad se logra el numero nueve, que es un numero sesquilatero, en griego hemiolios; si al numero seis le sumamos dos terceras partes obtenemos la decena, en griego eipidimoeros; el numero once es el resultante de sumar cinco al numero seis, es decir, un quintario, en griego epipemptos; el numero doce se obtiene sumando dos veces el numero seis, el numero elemental, que se denomina diplasios. De igual modo, el pie es la sexta parte de la altura del hombre, o lo que es lo mismo, sumando seis veces un pie delimitaremos la altura del cuerpo; por ello coincidieron en que tal numero -el seis- es el numero perfecto, y ademas observaron que un codo equivale a seis palmos, o lo que es lo mismo, veinticuatro dedos. Da la impresion de que las ciudades griegas tambien concluyeron, a partir de esta relacion -como el codo equivale a seis palmos, que el dracma, que era la moneda que usaban, equivalia a seis monedas de bronce acuñadas, como sucede con el as, que llaman obolo; una cuarta parte del obolo, que algunos llamaban dichalca y otros trichalca, les sirvio para fijar el dracma con una equivalencia de veinticuatro, en correspondencia con los veinticuatro dedos que mide un codo. Nuestros antepasados se inclinaron, en un principio, por el numero diez y establecieron el denario con una equivalencia de diez ases de bronce; de aqui la etimologia del termino dinario que se mantiene hasta nuestros dias. Una cuarta parte del denario es el sestercio, que equivale a dos ases y medio. Con el tiempo, al caer en la cuenta de que eran ambos numeros perfectos -el seis y el diez- sumaron ambos en un nuevo numero, consiguiendo otro numero perfectisimo que es el dieciseis. Descubrieron el pie, como verdadero origen de este numero. Asi, cuando restamos dos palmos de un codo, nos queda un pie de cuatro palmos; y el palmo equivale a cuatro dedos. Por tanto, el pie tiene una equivalencia de dieciseis dedos, como otros tantos ases equivalen a un denario.
En consecuencia, si es logico y conveniente que se haya descubierto el numero a partir de las articulaciones del cuerpo humano y a partir de cada uno de sus miembros, entonces se establece una proporcion de cada una de las partes fijadas, respecto a la totalidad del cuerpo en su conjunto; solo nos queda hacernos eco de quienes, al construir los templos de los dioses inmortales, ordenaron las partes en sus obras con el fin de que, por separado y en su conjunto, resultaran armonicas, en base a su proporcion y simetria.


Capitulo 2. Estructura de los templos

Las principales estructuras de los templos de las que derivan su aspecto o figura exterior son: en primer lugar, el templo in antis, en griego naos en parastasin; a continuacion, los llamados prostilo, anfiprostilo, periptero, pseudoperiptero, hipetro.
Su diferente estructura obedece a estas caracteristicas: sera un templo “in antis” cuando posea en la fachada unas pilastras que delimiten las paredes que rodean el santuario y entre las pilastras se levanten dos columnas; en la parte superior, un fronton dispuesto con la simetria que detalladamente describiremos en este libro. Un ejemplo de templo “in antis” es el que esta junto a las tres Fortunas, proximo a la puerta Collina. El templo “prostilo” es igual que el templo in antis, excepto en las dos columnas angulares levantadas enfrente de las pilastras; sobre ellas, unos arquitrabes, igual que en el templo “in antis”, a la derecha y a la izquierda, uno a cada lado.
Tenemos un ejemplo en la isla Tiberina: el templo de Jupiter y de Fauno. El templo “anfiprostilo” posee los mismos elementos que el templo “prostilo” pero ademas, en la parte posterior tiene unas columnas y un fronton igual que en la fachada. Sera “periptero” cuando posea en la fachada y en la parte posterior seis columnas y once en los lados, incluidas las angulares. Estas columnas se disponen de manera que la distancia del intercolumnio sea la misma que la distancia que guardan respecto a las paredes en derredor, dejando un paseo en torno al santuario del templo, como vemos en el portico de Metelo, en el templo de Jupiter Stator, levantado por el arquitecto Hermodoro; aunque sin parte posterior, tambien podemos considerar el templo del Honor y de la Virtud, levantado por Mucio, que forman los llamados Monumentos de Mario.
El templo “pseudoperiptero” queda dispuesto de manera que tenga ocho columnas en la fachada y en la parte posterior y a los lados quince columnas incluyendo las angulares. Las paredes del santuario, en la fachada y en la parte posterior, quedan frente a las cuatro colunas, que ocupan el centro. Asi, quedara un espacio abierto en derredor de dos intercolumnios mas la anchura del imoscapo, desde las paredes hasta las ultimas filas de columnas. En Roma no tenemos ejemplares de esta clase de templos pero si en Magnesia, el templo de Diana, construido por Hermogenes de Alabanda, y el templo de Apolo, levantado por Menesteo. El templo “diptero” tiene ocho columnas en el pronao o vestibulo y otras ocho en la parte posterior; rodeando al santuario se levanta una doble fila de columnas, como es el templo dorico de Quirino, y en Efeso el templo jonico de Diana, construido por Ctesifonte. El “hipetro” es un templo de diez columnas den la fachada y otras diez en la parte posterior. Los demas elementos coinciden con los del templo “diptero”, pero en su parte interior posee dos pisos de columnas, alejadas de las paredes, todas en derredor, como el portico de los peristilos donde su parte central queda al descubierto, sin techumbre. Tiene puertas con batientes a uno y otro lado, en el pronao y en la parte posterior. Tampoco tenemos en Roma ningun ejemplar de esta clase de templos, pero si en Atenas el templo octostilo dedicado a Jupiter Olimpico


Capitulo 3. Clases de templos

Cinco son las clases de templos cuyos nombres son los siguientes: picnostilo, cuando tiene columnas muy espesas; sistilo, si sus columnas son mas espaciadas; diastilo, con las columnas aun mas separadas; areostilo, con las columnas mas separadas de lo que es conveniente, eustilo, cuando las columnas estan a una distancia proporcionada entre si. Por tanto, el picnostilo tiene un intercolumnio de un diametro y medio de la columna, como son el templo de Julio, el templo de Venus en el Foro de Cesar y otros templos levantados de manera similar. El sistilo es el templo en el que las columnas distan entre si el doble de su diametro y los plintos de las basas de las columnas son cuadrados, como tambien es cuadrado el espacio que media entre dos plintos; asi es el templo de la Fortuna Ecuestre, junto al teatro de piedra y otros muchos construidos de igual forma. Estas dos clases de templos ofrecen algunos defectos, principalmente para su uso; cuando las matrones suben sus escalones para las rogativas, no pueden acceder cogidas de la mano a traves de los intercolumnios, sino solamente una detras de otra; de igual modo, el aspecto de los batientes de las puertas queda cubierto por la espesura de las columnas e incluso las mismas estaturas resultan poco visibles; tampoco es posible dar paseos en torno al santuario, debido a su exagerada estrechez. He aqui la estructura de un templo diastilo: su intercolumnio equivale a tres diametros de las columnas, como es el templo de Apolo y de Diana. Tal disposicion ocasiona un serio problema: acaban rompiendose los arquitrabes, debido a la gran distancia que hay entre las columnas. No se pueden utilizar arquitrabes de piedra ni de marmol en los templos areostilos, sino que deben colocarse unas vigas de madera, de uno a otro lado. El aspecto exterior de estos templos es muy alargado, tienen mucho peso y pocas columans que lo sostengan, son poco elevados, anchos y adornan sus frontispicios al estilo toscano con estatuas de barro o de bronce dorado, como es el templo de Ceres, junto al Circo Maximo, el templo de Hercules de Pompeyo y el del Capitolio.
Pasemos ahora a explicar la disposicion del templo eustilo que es el que con toda seguridad, ofrece mas cualidades en cuanto a su utilidad, su aspecto o figura y su solidez. Entre las columnas debe dejarse un espacio equivalente a dos diametros mas un cuarto del imoscapo; el intercolumnio de la parte central, ubicado en la fachada, y el intercolumnio de la parte posterior tendran un ancho igual al diametro de tres columnas: asi lograremos un agradable aspecto, una entrada accesible sin ninguna clase de obstaculos y un magnifico paseo en torno al santuario. Se obtendran tales proporciones si se procede de la siguiente manera: el frente del solar donde se levantara el templo, si se tratara de un tetrastilo, dividase en once partes y media, sin contar los plintos y los resaltes de las basas de las columnas; si va a ser de seis columnas, dividase en dieciocho partes; si octostilo, se dividira en veinticuatro partes y media. Tanto si se trata de un tetrastilo, hexastilo como un octostilo, tomese una parte como unidad que servira de modulo. El modulo sera igual al diametro de las columnas. Cada uno de los intercolumnios, excepto los intercolumnios centrales, sera de dos modulos y cuarto; los intercolumnios centrales, situados en la fachada y en parte posterior, tendran tres modulos. La altura de las columnas se elevara una justa proporcion de modulos. En Roma no tenemos ningun templo de estas caracteristicas, pero si en Asia, como es el templo hexastilo dedicado al Dios Baco, en Teos.
Hemogeners fue quien fijo estas relaciones de simetria e incluso fue el primero que establecio la estructura del templo pseudodiptero, en griego exo stylon. Elimino las filas interiores de columnas, en numero de treinta y cuatro de los templos dipteros, con lo que ahorro abundantes gastos y trabajo. En la parte central dejo Hemogenes un extraordinario espacio abierto para pasear, en torno al santuario, sin desvirtuar absolutamente nada su aspecto exterior, sino que mantuvo la calidad modelica de la obra en su totalidad, precisamente por su distribucion sin dejar espacios inutiles. Descubrio la proporcion y medida del ala de un edificio y la distribucion de las columnas en torno al santuario, de manera que su aspecto exterior posea belleza, debido al mayor contraste que ofrecen los intercolumnios; ademas, si una tormenta de agua cayera con violencia e impidiera la salida a la multitud, no habria ningun problema, pues en el templo, y junto al santuario, queda un ancho espacio donde esperar el cese de la lluvia. Asi es la disposicion del templo “pseudoperiptero”. Con esta habilidad Hermogenes consiguio la eficacia perfecta de sus obras y nos dejo una fuente donde las generaciones puedan beber los metodos de sus enseñanzas.
En los templos aerostilos las columnas deben levantarse de modo que sus diametros sean una octava parte respecto a su altura. Igualmente, en el diastilo la altura de la columna, debe medir ocho partes y media respecto a su anchura, tomando su diametro como una parte. En el sistilo la altura de la columna dividase en nueve partes y media y una parte sera el diametro de la columa. En el picnostilo debe dividirse la altura de la columna en diez partes, y una parte sera igual a su propio diametro. Las columnas del templo eustilo y las del sistilo se dividiran en nueve partes y media, siendo una parte el grosor del imoscapo. Lograremos la proporcion de los intercolumnios siguiendo estas medidas. Segun va aumentando los espacios entre las columnas, asi ira creciendo, en proporcion, la anchura o diametro del fuste de la columna. Si en el areostilo la altura fuera nueve o diez partes del diametro, la columna parecera como algo pequeño, pobre y reducido; debido a los espacios de los intercolumnios, el vano libre disminuye y reduce aparentemente la anchura de las columas, en su aspecto exterior. Por el contrario, si el diametro fuera una octava parte de su altura, en los picnostilos, debido a la espesura y estrechez de los intercolumnios, se conseguira un aspecto pomposo y sin gracia. Por ello, es muy conveniente mantener las exigencias de la simetria en cualquier clase de obra. Las columnas angulares deben levantarse bastante mas gruesas que las otras, una quincuagesima parte mas que el diametro de las columnas, pues quedan exentas y parecen mas esbeltas y delgadas a los espectadores. Lo que erroneamente se puede percibir, debe solventarse por medio del arte. Deben hacerse contracturas o disminuciones en los hipotraquelios superiores de las columnas, de manera que si la columna tiene altura menor de quince pies, el diametro del imoscapo se dividira en seis partes y se daran al sumoscapo cinco partes. Igualmente, si la columna tiene de altura de quince a veinte pies, dividase el imoscapo en siete partes y la contractura del sumoscapo constara de seis de estar partes. En las columnas con una atura entre treinta y cuarenta pies, dividase el imoscapo en siete partes y media y la contractura superior constara de seis partes y media. En las columnas que midan de cuarenta a cincuenta pies, igualmente debe dividirse el imoscapo en ocho partes y la contractura en el sumoscapo, debajo del capitel, medira siete de estas partes. Si la columna tiene una altura mayor disminuira su diametro segun estas proporciones manteniendo el mismo metodo. Cuando se mira a una columna de abajo a arriba, su altura engaña a la vista y por ello debe subsanarse este error aumentando el diametro de la columna. Lo que persigue la vista siempre es la belleza y si no favorecemos este autentico placer mediante la porporcion y las adiciones que se van añadiendo, con el fin de ir acrecentando lo que inducia a engaño, ofrecera un aspecto exterior desagradable, falto de eleganica para quienes lo contemplen.
A final del libro daremos una explicacion sobre lo que se añade en la parte intermedia de las columnas, que en griego se llama entasis, y describriremos como se consigue que sea delicado y apropiado.


Capitulo 4. Los cimientos de los templos

Si es posible encontrar un terreno solido, la cimentacion de estos edificios se excavara sobre terreno firme en una extension que se ajuste proporcionalmente a las exigencias del volumen de la construccion; se levantara la obra lo mas solida posible, ocupando la totalidad del suelo firme.
Se erigiran unas paredes sobre la tierra, debajo de las columnas, con un grosor que sobrepase en la mitad al diametro de las columnas que posteriormente se levantaran, con el fin de que las inferiores, que se llaman esterobatae (en su sentido etimologico significa el apoyo firme y solido en el que descansa una columna) por soportar todo el peso, sean mas solidas que las situadas encima de ellas. Los resaltos de las basas no sobresaldan mas alla de la base; debe mantenerse con la misma proporcion el grosor de las paredes superiores. El espacio que quede en medio se abovedara o bien se consolidara mediante relleno, con el fin de que todo quede bien compactado.
Si, por el contrario, no se encuentra un terreno solido sino que es de tierra de relleno en gran profundidad, o bien, si se trata de un terreno palustre, entonces se excavara, se vaciara y se clavaran estacas endurecidas al fuego de alamo, de olivo, o de roble y se hundiran como puntales o pilotes, en el mayor numero posible, utilizando unas maquinas; entre los pilotes se rellenara el espacio con carbones; asi, quedaran llenos los cimientos con una estructura muy consistente. Una vez dispuestos los cimientos, deben colocarse a nivel los estilobatos. Se levantaran las columnas sobre los estilobatos, como anteriormente dijimos, segun se trate de un templo picnostilo, sistilo, diastilo o eustilo. No obstante, en los templos areostios queda toda la libertad para que cada uno establezca las medias como guste. En los templos peripteros se colocaran las columnas de manera que los intercolumnios de los lados sean el doble de los intercolumnios de la fachada o frente, y asi su longitud sera el doble que su anchura. En efecto, los arquitectos que han levantado doble numero de columnas, se han equivocado porque da la impresion que en su longitud hay un intercolumnio mas de lo que debe ser. En la fachada, las gradas o escalones deben ser siempre impares, pues al empezar a subir se coloca el pie derecho sobre el primer escalon y solo asi el pie derecho sera el que pisara el escalon mas alto, a ras de suelo del templo. En mi opinion, la altura de las gradas o escalones no debe ser ni mas de un palmo de diez pulgadas ni menos de un palmo de doce pulgadas: asi su ascenso sera suave. El ancho de las gradas no debe ser menos de un pie y medio, ni mayor de dos pies. Si han de hacerse escalones en torno al santuario, respetense estas medidas. Pero si se va a construir una plataforma que rodee el santuario por tres lados, debe guardar proporcion con los plintos, con las basas de las columnas, fustes, cornisas, cimacios respecto al estilobato situado bajo las basas de las columnas. Es conveniente nivelar el estilobato de modo que tenga un aumento por su parte central mediante plintos desiguales, pues si esta completamente allanado dara la impresion que esta ahondado o acanalado. Al final del libro describiremos la estructura y la figura para lograr unos plintos que guarden la conveniente correspondencia.


Capitulo 5. Orden jonico

Concluido correctamente todo lo expuesto en las lineas anteriores, se colocaran las basas de las columnas respectando la simetria, de manera que su ancho, junto con el plinto, sea la mitad del ancho de la columna y su resalto, en griego efora, mide una sexta parte: asi al basa tendra una anchura y longitud igual a un diametro y medio de la columna. Si se trata de estilo atico dividase su altura de manera que la parte superior sea un tercio del diametro de la columna y dejese el resto para el plinto. Prescindiendo del plinto, se dividira la parte restante en cuatro partes: una de estas partes sera para el toro de la parte superior. Las restantes tres partes dividanse por igual y una de ellas sera para el toro inferior; y otra parte sera para la escocia junto con sus filetes, en griego trochilos. Si por el contrario se trata de una base de orden jonico, su proporcion debe igualmente establecerse de la siguiente manera: la anchura de la basa de la columna, por todos sus lado, sera igual al diametro de la columna mas una cuarta y una octava parte; su altura sera similar a la del estilo atico y tambien sera igual su plinto; sin contar con el plinto, que medira una tercera parte de la anchura de la columna, dividase lo restante en siete partes; las restantes cuatro partes deben dividirse por igual: una sera para el troquilo inferior; no obstante, el troquilo inferior parecera mas grande, precisamente porque sobresalen hasta el extremo del plinto. Los astragalos deben medir una octava parte del troquilo; el resalto o saliente sera una octava parte y una decimosexta parte del diametro de la columna.
Concluidas y colocadas las basas, deben ponerse en su sitio, las columnas intermedias, tanto en el pronao como en su parte posterior, siempre en perpendicular a su parte central; las columnas angulares y las que vayan a situarse en los laterales del santuario, en linea, a derecha e izquierda tendran sus elementos interiores orientados hacia las paredes del santuario y su flanco perfectamente a nivel; sus elementos exteriores iran disminuyendo, como se ha señalado. Asi, la disminucion de las columnas, que se debe respetar en los templos, respondera con exactitud a la proporcion ya apuntada-
Fijados los fustes de las columnas, los capiteles si van a ser jonicos, se adecuaran a esta proporcion: el abaco tendra la misma longitud y anchura que el diametro del imoscapo, añadiendo una decimooctava parte; su altura, incluyendo las volutas sera la mitad de su anchura. Debe retrocederse desde el extremo del abaco hacia su parte interior, en el frente de las volutas, una decimooctava parte y media. La altura del capital dividase en nueve partes y media y tracense unas lineas perpendiculares, llamadas cathetoe, en las cuatro caras de las volutas desde el borde superior al inferior del abaco.
De las nueves partes y media, una parte y media la ocupara el grosor del abaco y las restantes ocho partes quedaran para las volutas.
Pues bien, desde la linea perpendicular que se trazo desde el borde del abaco, tracense otra hacia la parte interior, a una distancia de una parte y media. Dividanse posteriormente estas lineas de manera que queden cuatro partes y media debajo del abaco. y exactamente en ese mismo punto, donde se divide en cuatro partes y media y en tres partes y media coincidira el centro del ojo de la voluta; a continuacion, desde este mismo punto tracese una circunferencia, con un diametro equivalente exactamente a una de las ocho partes. Esto indicara la magnitud del ojo; a traves del centro tirense diametros en correspondencia, con un diametro equivalente exactamente a una de las ocho partes. Esta indicara la magnitud del ojo; a traves del centro tirense diametros en correspondencia con la linea vertical o cateto; comenzando desde la parte inferior, debajo del abaco, tracese un radio que vaya disminuyendo la mitad del diametro del ojo en cada uno de los cuadrantes hasta el mismo cuadrante, debajo del abaco.
La altura del capitel debe elevarse de manera que de las nueve partes y media, tres de estas partes queden debajo del astragalo del sumoscapo; la parte restante, la ocupara el cimacio, sin contar con el abaco ni con el canal.
El resalto del cimacio fuera del zocalo del abaco mide, lo mismo que el ojo de la voluta. Las molduras o balteos de los capiteles jonicos tengan tanto resalto que situando un punto del compas en un cuadrante del capitel y el otro punto tocando el borde del cimacio, el circulo descrito alcance los bordes extremos de los balteos. Los ejes de las volutas, no seran mas anchos que el diametro del ojo y de esta manera, las mismas volutas quedaran acanaladas una duodecima parte de su propia altura. Asi ha de ser la proporcion de los capiteles cuyas columnas midan al menos 25 pies.
Las columnas que sean mas altas, conservaran esta misma proporcion, pero el abaco tendra una anchura y una longitud igual al diametro de la columna en su base, mas de una novena parte. Cuando una columna mas alta tenga una menor disminucion en su parte superior, no por ello ha de tener su capitel menos resalto ni tampoco menos adicion o añadido que su altura. Al final del libro quedara anotado el aspecto exterior y la disposicion de las volutas; como deben trazarse con el compas para que queden perfectamente circulares.
Conlcuidos los capiteles y colocados en las columnas, no a nivel sino respetando la correspondiente medida, con el fin de que el aumento que se añade a los estilobatos debe corresponderse en los elementos superiores con la proporcion de los arquitrabes. he aqui la disposicion de los arquitrabes: si la columna tiene una altura entre doce y quince pies, la altrua del arquitrabe debe ser la mitad del ancho del imoscapo; si su altura es entre quince y veinte pies, dividase la altura de la columna en trece partes y daremos al arquitrabe una de estas partes; si es de veinte a veinticinco pies dividase la altura de la columna en doce partes y media y el arquitrabe tendra una altura de una arte o si la altura es de veinticinco a treinta pies, dividase en doce partes y tenga el arquitrabe una de estas doce partes.
Asi deben resultar las diversas alturas de los arquitrabes en proporcion a la altura de las columnas. Cuanto mas alto suba la vista mas dificilmente penetra la densidad del aire y asi los ojos informan a los demas sentidos de una cantidad imprecisa de modulos, debido a la distancia y al impacto de la altura.
Por ello, siempre se debe aportar un suplemento a esta proporcion de sus medidas cuando se construyan en lugares mas altos e incluso cuando se levantan obras colosales. La anchura del arquitrabe, en su parte inferior que va a quedar inmediatamente sobre el capitel, coincidira con el ancho del sumoscapo, debajo del capitel la parte mas alta del arquitrabe coincidira con el grosor del imoscapo. El cimacio del arquitrabe medira una septima parte de su propia altura y otro tanto su resalto. Exceptuando el cimacio, lo que queda debe dividirse en doce partes: tres partes seran para la faja mas baja, cuatro para la intermedia y cinco partes para la faja superior. El friso, colocado sobre el arquitrabe, sera una cuarta parte menor que este; si fuera necesario o conveniente cincelar relieves sera una cuarta parte mas alto que el arquitrabe con el fin de que sus relieves tengan prestancia. El cimacio, sera una septima parte de su altura y lo mismo el resalto del cimacio. Sobre el friso deben labrarse unas molduras con la misma altura que las fajas intermedias del arquitrabe. El espacio o intervalo, que en griego se llama metope, debe dividirse de manera que la moldura o denticulo tenga de ancho la mitad de su altura, refiriendose a la fachada o frente, y la cavidad de este intervalo mida dos de las tres partes de los denticulos; su cimacio medira una sexta parte de la altura del denticulo. La cornisa junto con el cimacio, exceptuando la sima, mida lo mismo que la faja intermedia del arquitrabe; el resalto o saliente de la cornisa, junto con el denticulo, debe medir lo mismo que la altura que queda desde el friso hasta la parte superior del cimacio de la cornisa; todos los salientes (ecforas) poseeran un aspecto mas hermoso si su altura coincide con su propia proyeccion. La altura del timpano, situado en el frontispicio, debe ser tal que el frente de la cornisa desde los extremos del cimacio queda dividido en nueve partes; de estas nueve partes una quedara fijada para la altura central del timpano que las colocadas debajo, exceptuando las simas.
Las simas, en griego epaietidas, sobre las cornisas deben tener de altura una octava parte de la altura de la corona. Las acroterias angulares tengan la misma altura que el centro del timpano; las acroterias centrales tengan una octava parte mas de altura que las angulares.
Todos los elementos que van sobre los capiteles de las columnas, es decir, arquitrabes, frisos, cornisas, timpanos, frontones, acroterias, deben tener una inclinacion ligera en el frente, de una duodecima parte de su altura, pues al situarnos frente a la fachada, si desde el ojo dirigieramos dos lineas, una de ellas tocaria la parte inferior y otra alcanzaria la parte superior; la que alcanzara la parte superior, evidentemente tendra mas longitud y cuanta mas longitud tenga la linea visual la consecuencia es que su aspecto aparezca mas inclinado hacia atras. Pero, como antes se ha dicho, si estuviera inclinado hacia adelante, en la fachada, parecera entonces que esta en vertical y a escuadra todo su aspecto exterior. Las estrias de las columnas deben ser veinticuatro y excavadas de manera que cuando coloquemos en la cavidad de la estria la escuadra roce la curvatura a medida que va girando alrededor. El ancho de las estrias debe ser igual al añadido que hace aumentar la parte media de las columnas, como ya se ha descrito. En las simas o molduras, colocadas sobre la cornisa en los flancos de los templos, deben esculpirse cabezas de leon, colocadas de manera que queden frente a cada una de las columnas; las demas quedaran a intervalos iguales logrando que se correspondan con la parte media de los intercolumnios. Las que van colocadas frente a las columnas sean perforadas hasta el canal que recoge el agua de lluvia que se desliza por el tejado. Las intermedias sean solidas, con el fin de que cuando el agua de la lluvia caiga con fuerza por las tejas hacia el canal, no se precipite por los intercolumnios ni bañe a los paseantes; las que estan situadas sobre las columnas desagüen a los
orbotones, como si vomitaran agua por sus bocas.
En este libro he ido describiendo, lo mas claro que me ha sido posible, la ordenacion de los templos jonicos; en el siguiente libro pasare a desarrollar las proporciones de los templos doricos y corintios. 

Fuente: Arquba

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