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Topografía de la Arquitectura contemporánea

Síntesis y comentarios del texto “Topografía de la arquitectura contemporánea” de Ignasi de Solá-Morales.
El texto comienza observando como ha variado el papel de la crítica en este siglo. Por un lado, desde los momentos de la vanguardia, estaban quienes como Siegfried Giedion ó Bruno Zevi afirmaban que la crítica es cómplice del proyecto, que intentaban desarrollar los arquitectos. Dicha actividad crítica apuntaba a convencer a una cultura no preparada para ello, de la novedad, bondad, adecuación de los nuevos hallazgos; a menudo se trataba de un discurso histórico por el cual, con carácter de necesidad, se explicaba el proceso que fue llevando de la tradición clásica a la nueva tradición. En estos momentos la teoría y la práctica van de la mano.
Luego de la Segunda Guerra Mundial se produce la separación en arquitectos críticos y prácticos. En los años sesenta y setenta, la arquitectura es ahora cómplice de las fuerzas mitificadoras de la sociedad, donde se proponen utopías, modelos de vidas que son imposibles, y es aquí donde el crítico se alza contra lo que la arquitectura atenta.
En las obras actuales, llenas de ideas, deseos e intenciones, cada una de ellas surge de un cruce de discursos, parciales, fragmentarios, que explica una situación, una acción, una producción arquitectónica concreta. La crítica ya no pretende construir un discurso ni instalar un dispositivo desde el cual atrapar rasgos, perfiles, actitudes y valores que formen una parte esencial de aquello que aparece en las propuestas contemporáneas.
De las obras seleccionadas de la década del 50, se puede decir que hacen del programa funcional un punto de apoyo de la forma del edificio, de esta manera, el edificio se hace reconocible gracias a su cometido funcional. En cada caso se habla de espacios para un uso determinado. También hay que tener en cuenta los avances tecnológicos logrados a costa de la Segunda Guerra Mundial, las necesidades inmediatas de edificar, conque materiales y con que presupuestos se disponían.
En la actualidad, si bien se consideran de manera significativa los aspectos funcionales, estos no son determinantes de las formas de los edificios. Son otros rasgos como los experimentados por el Minimalismo en las artes plásticas, las nuevas tecnologías, la utilización de los materiales, que parecen ser el soporte de arquitecturas como las de Gehry, Siza, Ando, Herzog & de Meuron o Baldeweg.
Es importante la justificación del edificio mas allá de su utilidad, la forma ahora expresa un significado particular en cada caso, puesto que puede ser no reconocible, el edificio adquiere carácter propio.
Ahora bien, estos conceptos pueden no ser comprendidos por todos, quizás la justificación a algunos les resulte insuficiente y otros tal ves ni la noten, es mas hasta podrían verlos como utopías. Esto es así, debido a que tal vez la obra es pensada en si misma, fuera del mundo que la rodea. Por ello, ante estas obras muchas veces aparece el silencio, sinónimo de vacío, que si hoy algunas provocan estas sensaciones, ¿qué pasara con ellas en el futuro?, ¿será posible reciclar obras de tales características?, ¿realmente, vale la pena invertir en este tipo de obras?.
Tal ves se acrecienten, en esta búsqueda de identidad, la aparición de estos edificios que no hacen mas que llenarnos de interrogantes, y sea esta misma, la tendencia adoptada en un futuro próximo, la de edificios pensados en sí mismo, autosuficientes, y donde la vida transcurra también hacia el interior.
Pero por ahora no lo sabemos. 

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